Normalización, Certificación, Homologación. ¿Lo tenemos claro?

aenorEsta publicación contiene extractos de mi libro Exportar es Fácil… Si sabes Cómo. Puedes conseguirlo aquí. Si te interesa la versión en PDF, contacta conmigo en msolano@librecambio.es

Antes de nada, me gustaría agradecer encarecidamente la confianza depositada en mí a Laura, Zeus e Isabel, mis primeros lectores. Espero que vuestras expectativas se satisfagan y si no es así me lo hagáis saber 🙂

El artículo de hoy trata de diferenciar y describir bien a que nos referimos cuando hablamos de normalización, certificación y homologación. Conceptos siempre muy relacionados entre sí pero que tienen diferencias muy marcadas.

La normalización, es la actividad que aporta soluciones para aplicaciones repetitivas que se desarrollan en las esferas de la ciencia, la técnica y la economía, con vistas a la obtención de un resultado óptimo. Es decir, son especificaciones de cómo realizar un proceso (económico o industrial) de la mejor forma posible. Su idea es simplificar, unificar (con la ventaja que supone eso para la exportación) y especificar estos procesos de los que hablamos.

Estas normalizaciones pueden quedar plasmadas en lo que llamamos:

  1. Especificaciones técnicas. Son documentos que definen las características que se requieren de un producto, de un servicio o de un proceso determinado. Generalmente son documentos privados, internos de la empresa.
  2. Normas técnicas. Son aquellas especificaciones técnicas u otro tipo de documento de acceso público, establecido por el consenso de las partes interesadas, aprobado por un organismo cualificado (nacional o internacional) cuyo cumplimiento no es obligatorio.

Los organismos dedicados a la publicación de normas técnicas son  a nivel nacional, AENOR, a nivel europeo, AENOR también, en nombre de otros organismos como el CEN (Comité Europeo de Normalización) el CEMELEC o el ETSI. A nivel internacional, el ISO (International Standard Organization).

La certificación es la actividad que tiene por objeto atestiguar que un producto, servicio, proceso, empresa o persona cumple determinadas normas técnicas.

Las entidades encargadas de realizar esta tarea son llamadas Organismos de Certificación, y son entidades públicas o privadas que deben ser imparciales y poseer las competencias y fiabilidad necesarias para realizar estas comprobaciones.

AENOR, además de elaborar normas técnicas, también las certifica. Existen además otras entidades dedicadas a certificar, tales como Bureau Veritas, Lloyd’s, etc.

La homologación es la aprobación oficial de un producto o servicio realizada por un órgano legal (generalmente ministerios y otros organismos oficiales) para que éste pueda ser comercializado.

Estos organismos emiten los reglamentos técnicos, que son documentos de carácter obligatorio que contienen una serie de disposiciones a las que el estado obliga a un producto para que pueda salir a la venta.

Generalmente, estos reglamentos técnicos sólo hacen referencia a aspectos relacionados con la seguridad, salubridad e impacto medioambiental de los productos o servicios, y no se inmiscuyen en sus prestaciones. Además, tanto en España como en países de nuestro entorno, tan solo en torno a un 5% o 10% de los productos se ven afectados por reglamentos técnicos.

A la hora de exportar, deberemos homologar nuestro producto en el país de destino, y lo primero que deberemos hacer es informarnos de si existen acuerdos de reconocimiento mutuo de nuestro país con el país destino de la exportación; y si no es así, hay que seguir informándose adquiriendo la legislación en vigor y/o reglamentos técnicos del país en cuestión y ver si nuestro producto las cumple o no.

Una vez comprobamos que las cumple (y si no, habría que estudiar los costes de la adaptación del producto), deberemos iniciar el proceso de homologación.

Generalmente, como los organismos oficiales no disponen de infraestructura para comprobar si el producto puede ser homologable, existen unos organismos homologadores autorizados a tal efecto.

Deberemos averiguar cuáles son y elegir alguno de ellos. Los costes tanto de una homologación como de una certificación varían entre los 4.000€ y 36.000€ en el 80% de los productos, aunque podemos encontrar homologaciones más caras y más baratas, todo dependerá del tipo de producto. Lo normal es que se pida documentación del producto que queremos presentar así como muestras varias.

Las comprobaciones podrán realizarse tanto en la misma empresa como en un laboratorio especializado. Finalmente, nos comunicarán si el producto es conforme o no. Si lo es, el organismo homologador remitirá la información al ministerio o ente oficial competente al efecto y se nos dará la llamada marca de conformidad, que es en definitiva la homologación que nos permite vender nuestro producto en el país previamente seleccionado.

Hay que tener en cuenta que estos procesos pueden variar mucho de un país a otro, aquí tan solo se describen los rasgos comunes a todas las homologaciones.

Disculpad el tocho de hoy, pero el tema que nos tocaba hoy era más árido que otros. En cuanto a vosotros, ¿qué experiencias habéis tenido homologando productos? ¿Muchas dificultades? ¿Qué tal los precios? ¿Qué diferencias en cuanto a distintos países habéis notado en estos procesos?

Os insto a seguir conectados. El jueves habrá otra edición de la serie “Cómo Negociar en…?”

Saludos Cordiales.

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5 comentarios

  1. psanmiguel · · Responder

    Tengo una duda un tanto urgente, soy ingeniero municipal y me ha surgido un lío importante al solicitar la homologación o marcado CE de las atracciones de feria que se van a instalar para la Navidad. Mi sorpresa ha sido cuando el propio ENAC me ha contestado a la consulta diciendo que “desgraciadamente no existe ninguna empresa acreditada para certificar estos productos”. Me parece increíble que una atracción de feria. como actividad recreativa “de riesgo”, no lleve una control de la fabricación y montaje del producto ni de sus normas de seguridad. No entiendo cómo se pueden comercializar productos, con órganos móviles y mecanismos de elevación y transporte por todas partes, que suponen multitud de accidentes mortales (muchos de ellos de “niños”), sin que el producto haya sido “homologado o certificado”. Le agradecería mucho que me aclarara este difícil situación. Muy agradecido (Ángel Rubio, Ingeniero Industrial).

    1. Estimado Ángel,
      Desgraciadamente, desconozco el sector de las atracciones de feria.
      Pero si desde ENAC le han dicho que no existe ningua empresa para homologar o marcar como CE una atracción de feria, lo más probable es que sea verdad.
      ¿Cuál es la necesidad que tiene de homologar las atracciones? ¿Piensa montarlas o venderlas fuera de España?
      Gracias de antemano por su participación.
      Reciba un cordial saludo,
      Miguel Ángel.

  2. psanmiguel · · Responder

    Estimado Miguel Ángel,
    No se trata de favorecer la comercialización, se trata de “garantizar las condiciones de seguridad en su fabricación”. Reitero mi agradecimiento.
    Un cordial saludo,
    Ángel Rubio

  3. Buenos días.
    Probablemente mi comentario llegue a destiempo, ya que el periodo navideño ha concluido, pero es ahora cuando, de casualidad, he parado en este foro.
    Entiendo que la dificultad por la que no existen organismos acreditados para reconocer la homologación de las atraccciones de feria tiene una doble vertiente: por un lado, no existe una reglamentación específica básica para este tipo de instalaciones, y por otro lado, es prácticamente imposible disponer todos los elementos con la misma configuración cada vez que se instala la feria. Por todo ello, una atracción de feria no es un producto estanco homologable para una comercialización y uso en cualquier hubicación en condiciones de seguridad.
    No obstante, eso no significa que no se pueda certificar que una atracción de feria es segura. Hay toda una reglamentación en cuanto a las condiciones que deben cumplir los elementos estructurales, las máquinas, los aparatos de elevación y manutención, las diversas instalaciones, las normativa de autoprotección, la de prevención y protección contra incendios, los ruidos, las sustancias químicas, los combustibles, la venta y el consumo de comidas y bebidas, etc… que deben cumplir dichas instalaciones, independientemente de su uso específico aglutinador de varias de ellas, por lo que habría que buscar es un organismo de control que CERTIFICASE que la feria, una vez instalada, cumple con TODA la normativa de seguridad, o bien CERTIFICAR los componentes y los procedimientos para el montaje de la misma, y CONTROLAR que los mismos se ponen en práctica de manera adecuada, de forma que acredite su seguridad. Entiendo que organismos de certificación y control para esas funciones sí deberían encontrarse dentro de la infraestructura acreditada para la seguridad industrial.
    Espero haberle servido de ayuda.
    Víctor Almeida Martín, ingeniero industrial, Las Palmas de Gran Canaria

    1. Gracias Víctor, su respuesta nos ayuda y nos enriquece a todos a aclarar los conceptos.
      Muchas gracias por su elaborada respuesta.
      Un saludo cordial,
      Miguel Ángel.

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