China ya no es tan barata. ¿La economía libre se autorregula?

Citroen-China

Recientemente hemos podido leer en un artículo de El Economista que muchas empresas europeas que se instalaron en China en búsqueda de mejores costes salariales están volviendo a Europa.

De un lado, el crecimiento económico meteórico que ha tenido China en los últimos 10 años; situándola ya como primera economía del mundo según PIB, ha hecho que alcance un nivel de desarrollo (y por tanto, subida también de sus costes salariales) muy superior al que tenía cuando las empresa europeas empezaron a invertir en este país. Debemos añadir que, en cuestiones de costes salariales, ya existen países bastante más competitivos que China en este aspecto y que se están industrializando muy rápidamente también (casos de India, Bangladesh, Marruecos, y en menor medida, Pakistán). China ya no es ni de lejos lo barata que era hace 10 años.

Del otro lado, tenemos a Europa. Hace 10 años, el Viejo Continente vivía una bonanza económica sin precedentes. Los costes salariales (y fiscales) eran los más altos del mundo y muchas de las empresas de aquí deslocalizaron sus sedes industriales en busca de reducir sus costes. Tras el colapso financiero de 2008, las tornas empezaron a cambiar: Aumento del desempleo, pobreza, recortes sociales, bajadas de tipos de interés, recesión económica, etc.

Al fenómeno vivido en España no ha sido ajeno el resto de Europa y las medidas aquí tomadas se han repetido, de forma parecida, en el resto de nuestros socios vecinos.  Todo esto contribuyó a devaluar la mano de obra (la más altamente cualificada del mundo) con respecto al exterior.

Estamos en el punto en el que para algunas industrias está dejando de ser rentable estar en China. Europa, a la fuerza ahorca, ha empezado a ser competitiva de nuevo. Los que vaticinaban un Occidente vacío de industrias en el siglo XXI quizá se equivocaron, y es que, gracias a la liberalización de la economía y a la facilidad técnica para mover los factores de producción a lo largo del mundo, todo tiende a “autorregularse”.

Es decir, que si alguna parte del mundo que estaba poco desarrollada se industrializa mucho a costa de “desindustrializar” otra, está primera zona será cada vez más rica y perderá competitividad, en favor de la otra.

Con el tiempo, y si seguimos esta tendencia imagino que todo tenderá a “uniformarse”. Los países menos desarrollados (sin graves problemas internos se entiende) tenderán a desarrollarse más rápido que aquellos que ya lo estén; y los que ya lo estén rebajarán su grado de industrialización hasta volver a ser competitivos.

En el futuro, cuando se alcance un desarrollo industrial, digamos, “equivalente” en todas las partes del mundo, lo único que quedará para ser competitivo es la especialización o “microespecialización” de sectores en zonas del planeta en las que se consigan mejoras de algún tipo, sobre todo por cercanía a las materias primas y recursos naturales; o bien estar adecuadamente localizados logísticamente hablando. Recursos y logística, estas serán las claves determinantes en el comercio internacional del futuro, o al menos eso creo yo.

Por cierto, y ya para acabar, añadir que esta “guerra” que se dará por los recursos, si somos observadores y estamos atentos a las noticias, es algo que ha empezado ya, y ha venido para quedarse.

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Un comentario

  1. […] por el Brexit, las elecciones en EEUU y el agotamiento del crecimiento chino (que ya adelantamos aquí y aquí) están afectando seriamente a los mercados. Además, gracias a la liberalización del […]

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